¿Estamos formando a los jóvenes para los empleos que realmente existen?

Escrito por ManpowerGroup | 27/07/26

Mientras las empresas enfrentan dificultades para encontrar determinados perfiles, muchos jóvenes encuentran obstáculos para conseguir su primer empleo.

Conseguir el primer empleo nunca fue sencillo. Sin embargo, en los últimos años el desafío parece haberse vuelto aún más complejo. Muchos jóvenes terminan sus estudios con expectativas de inserción laboral que no siempre coinciden con la realidad que encuentran al comenzar su búsqueda.

Al mismo tiempo, las empresas siguen señalando dificultades para cubrir determinadas posiciones, especialmente aquellas vinculadas a tecnología, análisis de datos, ciberseguridad, inteligencia artificial, ingeniería y habilidades digitales.

Entonces, la pregunta surge casi de manera inevitable: si hay personas buscando trabajo y empresas buscando talento, ¿dónde está el problema? Parte de la respuesta parece estar en la creciente brecha entre la formación tradicional y las nuevas demandas del mercado laboral.

La transformación digital, la automatización y la irrupción de la inteligencia artificial (IA) están modificando la naturaleza de muchos empleos a una velocidad que desafía incluso a los sistemas educativos más dinámicos. Las organizaciones necesitan profesionales capaces de aprender continuamente, adaptarse a nuevas herramientas y desenvolverse en entornos cada vez más cambiantes.

Qué suma a tu perfil

En este contexto, los conocimientos técnicos siguen siendo importantes, pero ya no son suficientes por sí solos. Hoy las empresas valoran cada vez más habilidades como el pensamiento crítico, la capacidad de resolver problemas, la comunicación efectiva, el trabajo colaborativo y la adaptabilidad. Son competencias que permiten a las personas desenvolverse en escenarios donde las tareas y herramientas evolucionan constantemente.

Paradójicamente, muchas de estas capacidades no se desarrollan exclusivamente dentro de un aula. Requieren experiencias prácticas, trabajo en proyectos, interacción con equipos diversos y exposición a desafíos reales. Por eso, es preciso fortalecer los puentes entre el mundo educativo y el mundo laboral.

En este sentido, las organizaciones deben cambiar su paradigma de búsqueda. Por ejemplo, en lugar de demandar una persona con experiencia, hoy hacen foco en contratar a quien tenga potencial de aprendizaje y capacidad de desarrollo.

La lógica detrás de esta decisión es simple: en un entorno donde las tecnologías cambian constantemente, la capacidad de aprender puede ser más valiosa que el conocimiento específico de una herramienta que quizás quede obsoleta en pocos años.

La IA agrega una nueva dimensión a este desafío. Aunque suele aparecer en los titulares como una amenaza para ciertos puestos de trabajo, también está generando nuevas oportunidades profesionales y modificando la manera en que se desarrollan numerosas tareas.

Lejos de reemplazar completamente a las personas, la IA está impulsando una transformación de roles que exige nuevas competencias. Los profesionales del futuro necesitarán entender cómo trabajar junto a la tecnología, aprovechar sus capacidades y aportar aquello que sigue siendo exclusivamente humano: creatividad, criterio, empatía y pensamiento estratégico.

Por eso, la discusión ya no pasa únicamente por qué carrera estudiar, sino también por cómo construir una mentalidad de aprendizaje continuo.

Los jóvenes que ingresan hoy al mercado laboral probablemente trabajarán en profesiones que todavía no existen o que evolucionarán significativamente durante los próximos años. Esto implica que la formación no puede entenderse como una etapa que termina con la obtención de un título, sino como un proceso permanente.

Para las empresas, esto también representa una oportunidad. Apostar por programas de pasantías, entrenamientos, academias corporativas y posiciones junior puede convertirse en una estrategia clave para desarrollar las capacidades que necesitarán en el futuro.

Porque en un mercado laboral que cambia cada vez más rápido, la empleabilidad ya no depende únicamente de lo que una persona sabe hoy. Depende, sobre todo, de su capacidad para seguir aprendiendo mañana.