¿Conviene incluir hobbies en el CV? Cuándo suman valor y cómo mencionarlos correctamente

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Hoy las empresas buscan conocer a las personas más allá de su experiencia técnica, por eso las actividades que realizamos fuera del trabajo pueden aportar información valiosa sobre habilidades, intereses y forma de relacionarse.

Al momento de preparar un CV, la mayoría de los candidatos dedica gran parte de su atención a la experiencia laboral, la formación académica y las competencias técnicas. Y es lógico: son los elementos que suelen tener mayor peso en los procesos de selección. Sin embargo, algunos dudan: ¿conviene incluir hobbies o intereses personales?

La respuesta depende del contexto, pero en muchos casos los hobbies pueden convertirse en un complemento interesante para enriquecer el perfil profesional.

Los reclutadores no buscan únicamente conocimientos técnicos. También intentan comprender quién es la persona detrás del CV, cuáles son sus motivaciones, qué tipo de actividades disfruta y qué habilidades puede haber desarrollado fuera del ámbito laboral.

Por supuesto, esto no significa que cualquier hobby sea relevante para determinada posición. La clave está en seleccionar aquellas actividades que aporten información sobre competencias o características que puedan resultar valiosas para el puesto.

Por ejemplo, los deportes de equipo suelen asociarse con habilidades vinculadas al trabajo colaborativo, la comunicación y la capacidad de alcanzar objetivos junto a otras personas. Participar en maratones o competencias individuales puede transmitir disciplina, perseverancia y orientación a resultados.

A su vez, las actividades artísticas, como tocar un instrumento, actuar o participar en proyectos creativos, suelen reflejar creatividad, capacidad de expresión y compromiso con el aprendizaje continuo. Por su parte, hobbies vinculados a la tecnología, la programación, la fotografía o la creación de contenidos pueden mostrar curiosidad, iniciativa y ganas de desarrollar nuevas habilidades.

Incluso actividades como el voluntariado tienen un valor especial para muchas organizaciones, ya que pueden evidenciar compromiso social, empatía y capacidad para trabajar con personas de diferentes contextos.

Un aporte real

Lo importante es que los hobbies aporten información auténtica sobre la persona. Incluir actividades únicamente porque parecen interesantes o porque se cree que pueden impresionar a un reclutador rara vez genera buenos resultados. Si el tema surge durante una entrevista, es probable que el candidato tenga que profundizar sobre esa experiencia.

También conviene ser selectivo. El currículum no necesita convertirse en una lista extensa de intereses personales.

Un detalle importante conviene evitar frases genéricas como: "escuchar música", "ver series" o "salir con amigos". Estas actividades no son un diferencial, casi la totalidad de la población las hace.

En cambio, resulta interesante mencionar actividades específicas. Por ejemplo, "integrante de un coro amateur", "participación en carreras de running de larga distancia", "creación de contenidos sobre tecnología" o "voluntariado en programas educativos"; éstas ofrecen una imagen mucho más completa sobre los intereses y las capacidades de una persona.

Respecto a dónde sumarlos, lo ideal es hacerlo al final del currículum, dentro de una sección que puede tener como título: Intereses personales, Actividades complementarias o Información adicional.

Ahora bien, en los perfiles juniors, que aún no tienen experiencia laboral, estas actividades tienen mayor relevancia. Entonces, conviene mencionarlas más arriba dentro de la descripción. También pueden ser especialmente útiles en posiciones donde la creatividad, la innovación o la interacción con otras personas tienen un papel importante.

En definitiva, los hobbies no suelen definir una contratación, pero pueden contribuir a construir una imagen más completa del candidato o incluso a abrir nuevas conversaciones con el reclutador o el líder que está buscando personas para su equipo. Ayudan a mostrar intereses, valores y habilidades que muchas veces no aparecen reflejados en la experiencia profesional. Y es que un buen CV cuenta lo que la persona realizó y también quién es.