¿Qué esperan los centennials de su primer empleo?

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Aprendizaje, flexibilidad, bienestar, propósito y posibilidades concretas de desarrollo aparecen entre los factores que pueden determinar si un joven decide quedarse o buscar una nueva oportunidad.

La llegada de los centennials, también conocidos como Gen Z, está modificando la relación entre los más jóvenes y el mundo del trabajo. Para quienes están dando sus primeros pasos profesionales, conseguir un empleo continúa siendo una prioridad, pero no a cualquier costo: ellos evalúan muy bien cada oportunidad antes de tomarla.

Estos jóvenes, nacidos entre mediados de los 90 y comienzos de la década de 2010, están dando sus primeros pasos en un escenario que resulta desconocido hasta para sus mayores, porque si bien están amigados con la tecnología, miran de reojo qué impacto tendrá en su empleabilidad.

Esto, sobre todo, en una región como la nuestra, donde los mercados labores pueden ser fluctuantes e, incluso, la diversidad salarial también impacta en las decisiones de los candidatos. Ahora, cuando se les pregunta qué quieren de un primer empleo, la respuesta es directa: adquirir experiencia, construir una trayectoria y desarrollar capacidades que permitan proyectarse profesionalmente.

Por eso, las organizaciones que buscan atraer talento joven necesitan comprender qué esperan los candidatos antes de aceptar una propuesta.

  • Aprender, pero también avanzar

Para los jóvenes que todavía no cuentan con una trayectoria extensa, la capacitación puede ser tan importante como la experiencia que puedan incorporar al puesto.

El acceso a programas de formación, mentorías, acompañamiento y proyectos que permitan asumir nuevas responsabilidades puede convertirse en un diferencial a la hora de elegir entre distintas oportunidades.

En un contexto en el que la inteligencia artificial (IA) está transformando tareas y profesiones, los jóvenes necesitan construir capacidades que les permitan adaptarse a trabajos que seguirán cambiando.

  • El salario importa, pero no alcanza

Sería un error pensar que las nuevas generaciones dejaron de priorizar la remuneración. En América Latina, donde el balance entre poder adquisitivo y el costo de vida es un tema diario en muchas familias, el salario continúa siendo un componente fundamental.

Pero el sueldo ya no es lo único que los Gen Z miran. Analizan la propuesta laboral en su totalidad: remuneración, beneficios, modalidad de trabajo, posibilidades de crecimiento, capacitación, clima laboral y equilibrio entre vida personal y profesional.

  • Flexibilidad desde el comienzo

Para los centennials, la posibilidad de contar con esquemas híbridos, cierta flexibilidad horaria o autonomía para organizar parte de la jornada forma parte de una expectativa natural.

La pregunta para las compañías no debería ser solamente si pueden ofrecer home office, sino qué grado de autonomía pueden brindar dentro de las características de cada puesto.

  • Que tenga sentido

Los centennials tienden a mirar a las organizaciones no solamente por lo que venden, sino también por la manera en que trabajan, cómo se relacionan con sus colaboradores y cuál es su impacto sobre la sociedad y el ambiente. ¿Qué significa esto? Que necesitan encontrar cierta coherencia entre lo que una compañía comunica y lo que hace.

  • Quién será mi líder

Un manager que explica, acompaña, da feedback y permite aprender puede transformar una primera experiencia laboral en el comienzo de una carrera.

Esto plantea un desafío para las organizaciones: preparar a sus líderes para gestionar personas que están atravesando su primera experiencia profesional. Los jóvenes necesitan entender qué se espera de ellos, recibir devoluciones frecuentes y visualizar cómo pueden crecer.

El primer paso de una carrera

El primer empleo es visto como una plataforma para el siguiente paso. La experiencia, los conocimientos y las habilidades adquiridas durante esos primeros años pueden definir buena parte de la empleabilidad futura.

Por eso, las empresas que ofrecen proyectos desafiantes, formación y movilidad interna generan valor en un doble sentido: para el negocio y su marca empleadora, pero también van formando al talento que necesitarán mañana.